Al escuchar al presidente Andrés Manuel López Obrador “esos moditos no me gustan” y que “pues, no, no soy florero” y, al mismo tiempo, envía iniciativas que le otorgan facultades por encima del poder legislativo, nos recuerda lo escrito por Daniel Cosío Villegas en su ensayo “El Sistema Político Mexicano” en donde reflexiona sobre el poder de los mandatarios en la época priista -naciendo con el PNR-, en donde el Congreso era “florero” nacional, al considerar que “la mexicana es la única república del mundo que se da el lujo de ser gobernada por una monarquía sexenal absoluta”.

 

Al presidente no le gustan los “moditos” de los empresarios que buscan recursos financieros internacionales que les permita mantener la producción y el empleo, y tampoco le gusta que los narcos den despensas, por el contrario, quiere el regreso de “la monarquía sexenal absoluta” al enviar el decre to que le dé facultades para reorientar los recursos en “emergencia” que él también determine, dejando sin facultades al Congreso, como en el pasado priista.

 

Esto fundamentado en “favor de intereses superiores de unos representados más o menos imaginario” (SPM página 34), pues están orientados al grupo en el poder presidencial, no tanto en favor de “primero los pobres”, como se puede comprobar con la protección otorgada al grupo Salinas Pliego. Es decir se favorece a los empresarios que dentro del régimen priista fueron empoderados y se mantienen dentro de la 4ta Transformación, pero hoy siguiendo los lineamientos del Grupo de Sao Paulo.

 

Para analistas políticos, Andrés Manuel López Obrador no es ingenuo, ni tonto, ni loco, “es un revolucionario que reconstruye el Estado de Derecho liberal, para reemplazarlo por otro, estatista, similar al callista, impuesto en México a finales de los 20's, de la mano del PNR” siguiendo el decálogo marcado por el Grupo Sao Paulo.

 

Para poder entender al tabasqueño, tanto en su molestia por la “bondad” de los narcos repartiendo despensas, como por la acción de los empresarios para el financiamiento de la industria, es conveniente considerar que “el modelo callista” de acuerdo a ensayistas políticos “se sustenta en la inclinación estatólatra” -defensa a ultranza de la bondad y la necesidad de un Estado fuerte-, socializante” que “primero eliminó a Venustiano Carranza y luego a Álvaro Obregón”.

 

El mismo Plutarco Elías Calles inició su concepción estatólatra en el viejo continente, donde admiró los socialismos de Hitler y del fascismo Italiano, bajo este concepto se puede considerar que López Obrador se cree reconstructor del viejo modelo estatólatra conocido por Nacionalismo Revolucionario, por ello pasa sobre la constitución e impulsa ordenamientos que le permitan el “ordenamiento” o 4ta Transformación a través de su persona para restablecer “la rectoría del Estado”.

 

Los cambios que ahora impone el tabasqueño, tienen ese objetivo: “la reconstrucción del Estado de Derecho actual, de origen liberal”. Con el nuevo decreto el poder residirá en el presidente, el Congreso difiere sus poderes al mandatario en el momento que así lo “determine” el mandatario ante una crisis nacional.

 

Hasta el momento, los únicos obstáculos, pesadillas o piedritas en el zapato del mandatario son los empresarios que no están con su proyecto, los gobernadores federados del norte y del centro del País, incluida la llamada Isla Azul que defiende Diego Sinhué Rodríguez Vallejo y establecer medidas tanto económicas, como sanitarios que permitan superar la crisis financiera y de salud, grupos de la sociedad civil que luchan por el estado de derecho en contra de los integrantes de Morena y sus aliados partidistas y con la apatía y pereza de los obispos católicos que ven como se regresa al Callismo, pero con la diferencia que hoy el mandatario se defiende con “imágenes religiosas”.

 

Con el establecimiento del decreto, el mandatario avanzará en las líneas establecida por el Grupo Sao Paulo, el establecimiento del modelo estatólatra y, al parecer, sin contrapesos que impidan la regresión al sistema mexicano priista y más aún a la época de Plutarco Elías Calles quien mandó bombardear la imagen de Cristo Rey en el Cubilete.

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No. 297

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